Este manga me da muchísima nostalgia. Si bien pasó tanto desde la última vez que vi el anime, me acuerdo de cada detalle. Este tomo me encantó, el drama de Hikaru y Kaoru, por favor, y ese momento en el que Tamaki se pone serio en su rol de mentor... Lo bueno es que cada capítulo es bien autoconclusivo, así que -aunque son un poquito más largos de lo que estoy acostumbrada en otros mangas-, se puede leer tranqui. Si bien tengo muchas ganas de llegar al punto en el que el anime ya no cubre, para saber qué pasa, estoy disfrutando mucho reviviendo esta etapa.