Este librín de por aquí pertenece a una saga de cozy mystery que encontré por pura casualidad mientras bicheaba librerías con mi amiga Lau en Cáceres. Me llamó la atención por tratarse de la historia de una mujer, Hannah, que trabaja en una pastelería. Y, este en concreto, por estar ambientado en Navidad. Y es que a mí dame dulces, Navidad y cosas cozy y YA ME TIENES COMPRADÍSIMO🤭🤭
Lo que pasa es que, bueno, se me quedó un poco en el aire. Es un libro muy cortito (real que me lo leí en una tarde) y fácil de leer —que además intercala los capítulos con distintas recetas (que tienen pintaza; algún día haré alguna)—. Sin embargo, sentí que le faltaba profundidad.
Quizás es porque se trata del #1.5 de esta saga de libros, más larga, pese a que yo lo sentía (y todas las reseñas lo decían) como independiente; e incluso lo es… demasiado. Porque, sí, es un misterio y es cozy, y mientras que lo cozy está ahí, el misterio no se me hizo como tal. O, bueno, más que «el misterio», su resolución. Es difícil de explicar sin hacer spoilers 😅. Entiendo que no se quería hacer nada turbio y oscuro (cosa que yo tampoco busco, porque no me gusta), pero, aun así, se me quedó un poco a medio gas. Aparte, hay ciertos comentarios hacia cuerpos no normativos un tanto 🫠 Se nota que este libro se publicó en 2000.
No obstante, la prota es muy divertida, disfruté mucho la traducción de Vicente Campos González y había un michi (!!) (aparte, recordemos, _es Navidad_🥳). Así que, oye, si os apetece algo rapidito y sin pretendiones, ¿por qué no darle una oportunidad?
2’5⭐️