Wow, Wow, WOW! Realmente amé este tomo, oh, ni se imaginan cuanto.
En la tercera entrega de esta light novel del problemático pero muy amable y noble Guren Ichinose los sucesos y la acción iban volando, sí que si, nunca dejaba de pasar algo y los momentos de tensión, de calibraciones que Guren se dedica a dar vueltas mayormente (porque vamos, es un bebé, sólo tiene 16, ¡el también siente!) reinan en toda la historia. Además, salen a flote características muy importantes de la personalidad de Guren con respecto a su lealtad, agradecimiento y respeto hacia sus compañeros y quienes aún sin ser "lo correcto" lo siguen hasta el final. Por otra parte, también se descubre lo muy susceptible que llega a ser con las cosas que conciernen a Mahiru, ¡me ha conmovido como a una niña!.
Sin embargo, sigo haciéndome preguntas acerca de algunas acciones que toma en el manga que, bueno, supongo iré conociendo y descubriendo en los volúmenes restantes, pero definitivamente la catástrofe de los 16 de Guren Ichinose apenas inician.