La historia pintaba bien, pero ha ido siendo cada vez más previsible e incluso, cansina y pesada.
La premisa es interesante, una princesa que permanece oculta del mundo hasta que, llegado el momento determinado, debe luchar contra un gran mal con la ayuda de una serie de guardianes. Pero el caso es que Glace es un personaje sumamente estereotipado que a mí, personalmente, no me ha terminado convenciendo.
La autora tiene algunos errores de ambigüedad en cuanto a planteamiento de relaciones y, cómo no, en la propia construcción del mundo. Creo que le falta mucho al mundo y, sobre todo, plantea problemas dentro de la propia estructura del mundo que parecen tener mucha complejidad pero, a la hora de la verdad, se solucionan con un simple chasquido de dedos. Y de verdad, ojalá poder hablar un poco más detenidamente con spoilers de este libro y deciros el por qué de todo esto.
Otro punto serio es que el libro parece ser dos libros. Me explico. El libro tiene dos arcos sumamente diferenciados que hace pensar que, originalmente, esta historia podría estar planteada como dos libros, pero que finalmente, ha quedado en uno. Y sinceramente, esto habría quedado mucho mejor (el haberlo dividido en dos libros). Creo que habría sabido pulir los errores que hay y hacer una historia muchísimo mejor construida.
De la historia de amor que va a envolver a Glace, mejor no hablo porque literalmente descubrí todo, TODO lo que iba a pasar y, cómo no, pasó todo lo que pensaba que iba a ocurrir. Ha caído en muchísimos tópicos que a mí, personalmente no me gustan, y que por lo general, ya no gustan ni se llevan en la literatura. Así que, lo aviso: si no os gustan los triángulos amorosos, no lo leáis.
La forma de escribir de Sara, a mí, personalmente, no me gusta. No es la primera vez que leo algo de ella y me decepciona siempre. Así que, lo siento mucho, me gusta como creadora de contenido, pero no como escritora, y no voy a leer nada más de ella.