En este capitulo centrado en Dr. Manhattan, se revela su naturaleza no lineal y su falta de limitaciones temporales y espaciales. La historia comienza en 1945 con Jon Osterman, un joven relojero que, tras el bombardeo de Hiroshima, se adentra en la ciencia atómica. Un accidente lo transforma en Dr. Manhattan, quien puede manipular la materia.
A medida que se convierte en un símbolo de poder para el gobierno de EE. UU., su humanidad se desdibuja, afectando sus relaciones, especialmente con Janey Slater y Laurie Juspeczyk. Durante la guerra de Vietnam, enfrenta la brutalidad humana y la apatía del Comediante.
La narrativa culmina en Marte, donde reflexiona sobre el destino y la responsabilidad, cuestionando quién es culpable de los males del mundo. Se destaca que su nombre simboliza tanto un arma como un protector, y su desconexión emocional se refleja en su vestimenta, que evoluciona hacia la desnudez.
Finalmente, se explora su cambio en la percepción de la moralidad; mientras Jon Osterman discernía el bien del mal, Dr. Manhattan ve solo hechos, lo que le impide intervenir en tragedias como el asesinato de JFK.