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Humo
El protagonista anónimo de esta novela habita un Monterrey apocalíptico, donde la criminalidad y los asesinatos han llegado a tal grado, que incluso existe una organización tan siniestra como necesaria: la Recolectora de Cadáveres del Noreste, encargada de eliminar los cuerpos que nadie reclama, y que se amontonan en las calles ante la creciente indiferencia de sus habitantes.
Afectado por la desaparición de Emma, el protagonista decide dejar la vida académica para ingresar como trabajador en el sistema de recolección de cadáveres, pues su mayor preocupación es que el cuerpo de su mujer se convierta en una estadística más, en uno de los cientos de “borrados de la ciudad” que se esfuman en las llamas del Horno, el inmenso crematorio que preside la urbe como una deidad ominosa.
Humo es una cruda y aguda metáfora del país en el que vivimos; un réquiem para los habitantes de la ciudad industrial que son devorados, literalmente, por ella. Una fábula cuya ficción está, por desgracia, demasiado cercana a la realidad.
Efrén Ordóñez consigue lo que parecía imposible a estas alturas: narrar desde una perspectiva diferente el horror que nos rodea, y adentrarnos aún más en él, pues lo imperdonable sería continuar mirando hacia otro lado.
Bernardo Esquinca
Afectado por la desaparición de Emma, el protagonista decide dejar la vida académica para ingresar como trabajador en el sistema de recolección de cadáveres, pues su mayor preocupación es que el cuerpo de su mujer se convierta en una estadística más, en uno de los cientos de “borrados de la ciudad” que se esfuman en las llamas del Horno, el inmenso crematorio que preside la urbe como una deidad ominosa.
Humo es una cruda y aguda metáfora del país en el que vivimos; un réquiem para los habitantes de la ciudad industrial que son devorados, literalmente, por ella. Una fábula cuya ficción está, por desgracia, demasiado cercana a la realidad.
Efrén Ordóñez consigue lo que parecía imposible a estas alturas: narrar desde una perspectiva diferente el horror que nos rodea, y adentrarnos aún más en él, pues lo imperdonable sería continuar mirando hacia otro lado.
Bernardo Esquinca
155 pages, Paperback
Published March 1, 2017
About the author
Efrén Ordóñez
3 books3 followersEfrén is a writer, publisher and literary translator. He is currently writing La maestría del fracaso, a collection of fake biographies, with the support of the Nuevo León Counsel for Culture and Arts. He was a fellow of the Nuevo León Center for Writers in 2013, and in 2016 he received a grant from the program «Jóvenes Creadores» to write his second novel. His first novel –– originally published in 2015 as Ruinas by Conarte/Conaculta, and re-published by NITRO/PRESS in 2017–– won the Nuevo Leon Literature Award in 2014.
Efrén is co-founder, publisher, and translator in Argonáutica, an independent press that specializes in translation. He translated the short story collection Melville’s Beard by Mark Haber. He also wrote the short story collection Gris infierno (An.alfa.beta, 2014) and the children’s book Tlacuache. Historia de una cola (FCAS, 2015). He is also a screenwriter perpetually in the making, since he attended to the School of Film and Television Septima-ars, in Madrid.
Efrén is co-founder, publisher, and translator in Argonáutica, an independent press that specializes in translation. He translated the short story collection Melville’s Beard by Mark Haber. He also wrote the short story collection Gris infierno (An.alfa.beta, 2014) and the children’s book Tlacuache. Historia de una cola (FCAS, 2015). He is also a screenwriter perpetually in the making, since he attended to the School of Film and Television Septima-ars, in Madrid.
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Displaying 1 - 5 of 5 reviews
January 13, 2018
La primera vez que leí “esta” novela se llamaba Ruinas. La segunda ya era Humo y mi buen amigo el Mauricio Bares me había invitado a presentarla junto con el Bernardo Esquinca y mi querido amigo: el Freni Efrén Ordóñez en esta nueva edición mejorada y corregida por los gladiadores de Nitro Press.
Luego la leí una tercera vez, porque la verdad es que es una obra que disfruto mucho y que con cada lectura siento que gana algo más, algo más de profundidad, de alcance, algo de luz a pesar de su atmósfera cenicienta y oscura.
Humo habla de una ciudad, y de un protagonista sin nombre que busca a alguien que en un inicio tiene nombre y que termina por ser todas las mujeres de esa ciudad, reflejo de un mundo donde pareciera que la literatura (entre otras cosas) ha desaparecido, donde la relevancia de narrar ha sido orillada a ser una “materia” de relleno.
«En los tiempos modernos, las ansias inmortales se expresan a través del culto a la actividad incesante. Progreso infinito… tedio infinito», John Gray en Perros de paja.
Y cómo no, en una sociedad donde la gente se ha tenido que adaptar a una ciudad opresiva y sombría, en la cual uno puede salir de casa, pero no volver, donde todos sus habitantes dan por sentado eso: desaparecer es solo algo más que puede ocurrir; despedirse de los seres que ama y “aceptar” que puede ser la última vez que los vea. O, en el mejor de los casos: encontrarlos muertos en el Depósito.
La narrativa, la idea de preservar el recuerdo, la memoria, la historia, ya sea real o ficticia, se extingue o se evapora y se vuelve un humo denso.
El tiempo de la novela y su espacio son dos elementos que van mutando a lo largo de las partes de la novela, el transcurrir temporal va cambiando o ha cambiado por los nombres de las calles, que primero, en algún momento, vanagloriaban a los héroes nacionales, el algún punto fueron números, y terminaron siendo nombre de empresarios locales que por méritos o transacciones se ganaron su calle.
Esto último me remonta al tiempo subsidiado del Infinite Jest, de David Foster Wallace, un excelente logro del Efrén para Humo, pues nos muestra la sed de protagonismo del empresario local regiomontano, que vendría a ser el trasunto de ciudad distópica en donde sucede esta obra.
Hay un chiste muy oscuro, una crítica ante la idea que tenemos de ciudad industrial, ante la idea de progreso, de monetizar todo, una especie de alegato en contra del progreso, una burla sobre cómo las empresas, el negocio y la acumulación de riqueza sin medida puede abarcar hasta la muerte. Lucrar con ella. El espíritu emprendedor no tiene límites y la mercadotecnia es hábil en adaptarse a los acontecimientos en tiempo real. Los medios de comunicación se asimilan a la oscuridad y la ceniza, se adaptan.
Humo es una novela sobre la degradación, sobre el deterioro, sobre el peso de actividades monótonas que terminan por perder, o transformar su sentido. En el fondo, o más bien al inicio, hay también una historia de amor, que terminó por dilapidarse ante la ausencia del ser amado.
La ciudad como laberinto, donde los nombres de sus calles pueden cambiar a tal velocidad, o los establecimientos mudarse o cambiarse el nombre y perderse, perdernos entre ellos, una ciudad sin sol ni estrellas con las cuales poder ubicarse. Nuestro protagonista funge como una especie de Teseo que decide salvar a una doncella, a su doncella, que desapareció, pero, ¿dónde está el monstruo, el minotauro? ¿Dónde la bestia a vencer? Y, sobre todo, ¿dónde está el hilo de Ariadna que nos lleve a ella, que nos salve. No hay. No existe. El mito se da de bruces con la realidad que lo aplasta todo y lo destruye.
Humo, reitero, insisto, es la gran novela del Monterrey futuro. Una novela que se asoma a un precipicio que permanece completamente a oscuras, quiero decir que, una cosa es estar de pie frente al abismo y temerle, y sentir el miedo de sentirse atraído a caer; otra cosa muy distinta es hacer exactamente lo mismo… pero a ciegas: adivinando o imaginando ese precipicio. Humo es una novela que se adelanta a su tiempo, que es profética, solo que en este caso, deseo con todo mi ser que esa profecía esté equivocada, y que ninguna ciudad se convierta en ese tiradero de cadáveres que se convierte la ciudad de Humo.
Efrén, en Humo, hace novela y responde a la pregunta que Néstor Braunstein hace en Memoria y espanto: «¿Quiénes somos, entonces? Arriesguemos: somos una memoria en movimiento, horadada por olvidos y represiones. Un modo de componer la charada de nuestros precarios recuerdos y de proponerla a la mirada de los otros que tendrían --si les interesa-- una difícil misión, la de refrendarla o impugnarla».
Luego la leí una tercera vez, porque la verdad es que es una obra que disfruto mucho y que con cada lectura siento que gana algo más, algo más de profundidad, de alcance, algo de luz a pesar de su atmósfera cenicienta y oscura.
Humo habla de una ciudad, y de un protagonista sin nombre que busca a alguien que en un inicio tiene nombre y que termina por ser todas las mujeres de esa ciudad, reflejo de un mundo donde pareciera que la literatura (entre otras cosas) ha desaparecido, donde la relevancia de narrar ha sido orillada a ser una “materia” de relleno.
«En los tiempos modernos, las ansias inmortales se expresan a través del culto a la actividad incesante. Progreso infinito… tedio infinito», John Gray en Perros de paja.
Y cómo no, en una sociedad donde la gente se ha tenido que adaptar a una ciudad opresiva y sombría, en la cual uno puede salir de casa, pero no volver, donde todos sus habitantes dan por sentado eso: desaparecer es solo algo más que puede ocurrir; despedirse de los seres que ama y “aceptar” que puede ser la última vez que los vea. O, en el mejor de los casos: encontrarlos muertos en el Depósito.
La narrativa, la idea de preservar el recuerdo, la memoria, la historia, ya sea real o ficticia, se extingue o se evapora y se vuelve un humo denso.
El tiempo de la novela y su espacio son dos elementos que van mutando a lo largo de las partes de la novela, el transcurrir temporal va cambiando o ha cambiado por los nombres de las calles, que primero, en algún momento, vanagloriaban a los héroes nacionales, el algún punto fueron números, y terminaron siendo nombre de empresarios locales que por méritos o transacciones se ganaron su calle.
Esto último me remonta al tiempo subsidiado del Infinite Jest, de David Foster Wallace, un excelente logro del Efrén para Humo, pues nos muestra la sed de protagonismo del empresario local regiomontano, que vendría a ser el trasunto de ciudad distópica en donde sucede esta obra.
Hay un chiste muy oscuro, una crítica ante la idea que tenemos de ciudad industrial, ante la idea de progreso, de monetizar todo, una especie de alegato en contra del progreso, una burla sobre cómo las empresas, el negocio y la acumulación de riqueza sin medida puede abarcar hasta la muerte. Lucrar con ella. El espíritu emprendedor no tiene límites y la mercadotecnia es hábil en adaptarse a los acontecimientos en tiempo real. Los medios de comunicación se asimilan a la oscuridad y la ceniza, se adaptan.
Humo es una novela sobre la degradación, sobre el deterioro, sobre el peso de actividades monótonas que terminan por perder, o transformar su sentido. En el fondo, o más bien al inicio, hay también una historia de amor, que terminó por dilapidarse ante la ausencia del ser amado.
La ciudad como laberinto, donde los nombres de sus calles pueden cambiar a tal velocidad, o los establecimientos mudarse o cambiarse el nombre y perderse, perdernos entre ellos, una ciudad sin sol ni estrellas con las cuales poder ubicarse. Nuestro protagonista funge como una especie de Teseo que decide salvar a una doncella, a su doncella, que desapareció, pero, ¿dónde está el monstruo, el minotauro? ¿Dónde la bestia a vencer? Y, sobre todo, ¿dónde está el hilo de Ariadna que nos lleve a ella, que nos salve. No hay. No existe. El mito se da de bruces con la realidad que lo aplasta todo y lo destruye.
Humo, reitero, insisto, es la gran novela del Monterrey futuro. Una novela que se asoma a un precipicio que permanece completamente a oscuras, quiero decir que, una cosa es estar de pie frente al abismo y temerle, y sentir el miedo de sentirse atraído a caer; otra cosa muy distinta es hacer exactamente lo mismo… pero a ciegas: adivinando o imaginando ese precipicio. Humo es una novela que se adelanta a su tiempo, que es profética, solo que en este caso, deseo con todo mi ser que esa profecía esté equivocada, y que ninguna ciudad se convierta en ese tiradero de cadáveres que se convierte la ciudad de Humo.
Efrén, en Humo, hace novela y responde a la pregunta que Néstor Braunstein hace en Memoria y espanto: «¿Quiénes somos, entonces? Arriesguemos: somos una memoria en movimiento, horadada por olvidos y represiones. Un modo de componer la charada de nuestros precarios recuerdos y de proponerla a la mirada de los otros que tendrían --si les interesa-- una difícil misión, la de refrendarla o impugnarla».
April 9, 2020
3.3/5. Tanto la portada como la sinopsis del libro me habían parecido muy llamativas, por esa razón esperaba un poco más, pero la verdad no me deja buen sabor de boca. El objetivo del libro es bueno al querer reflejar ese aspecto crudo de México con esas desapariciones de personas que pasan a ser menos que recuerdos, esa decadencia que tanto nos afecta como sociedad, falta de justicia y corrupción; como digo, el mensaje es bueno pero siento que la manera en que se llega a él no me ha parecido la más correcta. Se nos plantea una Monterrey distópica pero nunca se nos dan las causas de su decadencia, la búsqueda de Emma no tiene un motivo creíble o que al menos me haga empatizar esa búsqueda junto con el protagonista, los personajes carecen de personalidad, hay un elemento que utiliza el autor para denotar el declive de la ciudad por lo que las calles cambian de nombre constantemente, siendo esto algo que se hace molesto ya que se nos dan tres nombres para referirse a una misma calle. La edición es bastante bonita y llamativa con un terminado brilloso, por dentro presenta algunas ilustraciones sencillas, y en su parte inferior tiene un pequeño marco en todas sus hojas, algo que demuestra el empeño puesto en el libro, aunque por el precio no creo que sea motivo suficiente para comprarlo.
June 19, 2020
2 días y 155 páginas después. El primer libro que leo del autor, pero la descripción sonaba muy buena.
Este libro es un caso curioso, querer reinventar un lugar que ya existe, no es una cosa nada fácil, se tienen que cuidar muchos aspectos y esto fue justamente lo que pasó, que no se cuidaron todos. La idea principal es maravillosa, un aumento de muertes es algo real (¿pero por quéeeeeeee?), y eso deforma la sociedad, nos queda claro. Creo que está idea es tan maravillosa que se quedó corta, el panorama total.
Con respecto al protagonista, comprendí el dolor y la frustración por la que pasa, eso y la intermitencia de rumbo, y aunque el final es un poco confuso. me agradó. Me quedó con la empatía y sufrimiento que experimenté con el personaje.
Es un buen experimento corto, pero creo que me gustaría leer algo más, porque la premisa tiene de donde extenderse.
Probablemente no habrá reseña.
Este libro es un caso curioso, querer reinventar un lugar que ya existe, no es una cosa nada fácil, se tienen que cuidar muchos aspectos y esto fue justamente lo que pasó, que no se cuidaron todos. La idea principal es maravillosa, un aumento de muertes es algo real (¿pero por quéeeeeeee?), y eso deforma la sociedad, nos queda claro. Creo que está idea es tan maravillosa que se quedó corta, el panorama total.
Con respecto al protagonista, comprendí el dolor y la frustración por la que pasa, eso y la intermitencia de rumbo, y aunque el final es un poco confuso. me agradó. Me quedó con la empatía y sufrimiento que experimenté con el personaje.
Es un buen experimento corto, pero creo que me gustaría leer algo más, porque la premisa tiene de donde extenderse.
Probablemente no habrá reseña.
January 4, 2018
Historia bastante genial, original y poco despegada de la realidad de nuestro país, un libro muy fresco y bastante serio, me agradó mucho y me dejó reflexionando a la vez.
¿Porque leerlo?
Lo cruel de este punto, es que por desgracia a pesar de ser una historia “ficticia”, no está muy lejos del día a día de nuestro México, ya que la violencia es un tema y situación que siempre sobresale en nuestra sociedad, debido de la poca falta de participación de nuestro deficiente gobierno. Esta historia nos muestra como los efectos de violencia se pueden volver tan “normales” en la sociedad que incluso impulsa empleos, ¿de qué manera?, “fácil”, ¡¡ALERTA spoiler!!, son tal la cantidad de cuerpos que se encuentran cada día en las calles, que se crea una dependencia dedicada a buscar y recolectar los cuerpos todos los días y llevarlos a los crematorios generales y si tienen suerte y el cuerpo lleva una identificación, se publican los nombres para que cualquier familiar pueda enterarse, esto básicamente más por cuestión informativa que por justicia o humanidad. El libro nos habla de la desaparición de una mujer y el intento del esposo de encontrarla, pero en el desarrollo de la trama, se pueden apreciar detalles algo grotescos y casi reales de nuestro actual México, aunque la violencia aun es un tema mundial.
¿Tiene puntos débiles?
Creo que en algunas partes es algo lenta, ya que no es un libro de aventura, sino un thriller o novela negra como tal, una “distopía” casi real, sé que suena raro, pero así como vamos, no tardamos en llegar a necesitar este recurso, duele pero es cierto.
¿Lo recomendaría?
Si lo haría, creo que es interesante leer lo que podría ser una manera de apreciar el posible futuro de nuestro actual México e incluso el mundo. La historia me pareció dentro de lo que cabe, muy real, me hace pensar en cómo nuestra sociedad no logra evolucionar y lejos de ello vamos cayendo cada vez más bajo como personas y principalmente como seres humanos, esa falta de empatía hacía los demás, el egoísmo social en el que se está desarrollando el mundo, me incluyo en el comentario por supuesto, creo que los hará pensar un poco. Por cosas como esta amo más a los perros y no lo digo en broma.
¿Porque leerlo?
Lo cruel de este punto, es que por desgracia a pesar de ser una historia “ficticia”, no está muy lejos del día a día de nuestro México, ya que la violencia es un tema y situación que siempre sobresale en nuestra sociedad, debido de la poca falta de participación de nuestro deficiente gobierno. Esta historia nos muestra como los efectos de violencia se pueden volver tan “normales” en la sociedad que incluso impulsa empleos, ¿de qué manera?, “fácil”, ¡¡ALERTA spoiler!!, son tal la cantidad de cuerpos que se encuentran cada día en las calles, que se crea una dependencia dedicada a buscar y recolectar los cuerpos todos los días y llevarlos a los crematorios generales y si tienen suerte y el cuerpo lleva una identificación, se publican los nombres para que cualquier familiar pueda enterarse, esto básicamente más por cuestión informativa que por justicia o humanidad. El libro nos habla de la desaparición de una mujer y el intento del esposo de encontrarla, pero en el desarrollo de la trama, se pueden apreciar detalles algo grotescos y casi reales de nuestro actual México, aunque la violencia aun es un tema mundial.
¿Tiene puntos débiles?
Creo que en algunas partes es algo lenta, ya que no es un libro de aventura, sino un thriller o novela negra como tal, una “distopía” casi real, sé que suena raro, pero así como vamos, no tardamos en llegar a necesitar este recurso, duele pero es cierto.
¿Lo recomendaría?
Si lo haría, creo que es interesante leer lo que podría ser una manera de apreciar el posible futuro de nuestro actual México e incluso el mundo. La historia me pareció dentro de lo que cabe, muy real, me hace pensar en cómo nuestra sociedad no logra evolucionar y lejos de ello vamos cayendo cada vez más bajo como personas y principalmente como seres humanos, esa falta de empatía hacía los demás, el egoísmo social en el que se está desarrollando el mundo, me incluyo en el comentario por supuesto, creo que los hará pensar un poco. Por cosas como esta amo más a los perros y no lo digo en broma.
September 7, 2019
Un libro muy pesimista
Una Distopia que es ya una realidad en México
Una realidad que lamentablemente ya aceptamos
A veces me aburría porque sentía ya conocía la historia
Por el simple hecho de que la indiferencia qué hay en este libro ya la veo a mi alrededor
Me gusto mucho como escribe el autor, una forma muy poética de ver la desesperación, la incertidumbre, la no existencia
Una Distopia que es ya una realidad en México
Una realidad que lamentablemente ya aceptamos
A veces me aburría porque sentía ya conocía la historia
Por el simple hecho de que la indiferencia qué hay en este libro ya la veo a mi alrededor
Me gusto mucho como escribe el autor, una forma muy poética de ver la desesperación, la incertidumbre, la no existencia
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