101/ 2023
CUANDO YA NO ESTÁS
Me gustaría comenzar reconociendo los prejuicios que tenía sobre el denominado género de la "autoayuda". Siempre que lo nombraba o escuchaba, subía la ceja estúpidamente, considerándolo algo inferior en contra de lo que siempre digo: no hay géneros inferiores ni superiores, lo que hace que un libro sea bueno no es lo que cuenta sino cómo lo cuenta; no se trata de la temática, sino de la calidad de sus letras y si ha logrado su objetivo o no.
Además, pensando pensando, ¿no son todos los libros un poco de autoayuda? ¿No nos ayudan a mejorar como personas, a comprender mejor el mundo, a ser más empáticos, más comprensivos, más sabios? Pues que viva entonces la autoayuda, coño. Desde los libros para dejar de fumar hasta los que te ayudan a gestionar los gastos, pasando por los libros testimoniales que nos acercan a hechos traumáticos, a comprenderlos y sanar, como el libro de Ángel de las voces o como mi monstruo, por ejemplo.
Así que prometo, desde ahora, desterrar este tonto prejuicio: hay libros buenos en toooodos los géneros.
Vayamos ahora con este. Lo compré hace meses, pero no me he sentido preparada para leerlo hasta ahora, dieciocho meses y medio de la partida de mi pequeño Leo.
Así que lo he leído estando ya preparada, pero es tan buen libro que podría haberlo hecho mucho antes; lo subrayo por la gente que sigue perdida dentro del dolor y no se atreven a acercarse a él por miedo a sufrir o por la idea de que superar el duelo es olvidarse de tu peque; no es eso, este libro te da las herramientas para que encuentres tu propio camino para seguir queriendo a tu bichito después de que se haya ido.
Tras cada capítulo hay una serie de ejercicios para realizar que me parecen un acierto, junto a testimonios y casos reales que te acompañan en el dolor y te ayudan, porque NO ESTÁS SOLO EN ESTO.
No todo te va a servir, por supuesto, hay cosas que a mí no me han dicho nada y seguro que a ti sí, o al revés. De hecho, yo me pasé llorando desde la segunda página hasta casi la mitad. Una vez ahí, ya paré.
La función de este libro no es hacerte llorar ni olvidar ni sufrir: sino darte nuevas herramientas para enfrentarte a ese vacío que no puedes llenar con nada, a recordar a tu peludito desde el amor en vez de el dolor.
Yo creo que solo por eso merece mucho la pena.
Os voy a copiar unos extractos que me han tocado especialmente:
"El dolor es proporcional al amor que hemos recibido, a la relación que hemos creado.
Con pocos seres podemos tener una cercanía mayor que con los animales que viven con nosotros, a los que vemos cada día, durante muchísimas horas y años. Pasan a formar parte de nuestro núcleo familiar más cerrado.
Era evidente que estaba teniendo un aborto. No solo perdí a mi bebé, perdí toda la vida que habría tenido con él. Es otro duelo muy incomprendido en nuestra sociedad.
Hubo gente que supo estar ahí y gente que no. Otro duelo más que añadir cuando amistades que crees verdaderas desaparecen.
Tenemos la opción de decidir qué hacemos con eso malo que nos ha pasado: nos compadecemos, nos convertimos en víctimas y nos volvemos personas amargadas o usamos ese dolor para ayudar a los demás, para hacernos personas más sensibles y empáticas.
Este dolor va a pasar. Este sufrimiento tan horrible o esta tristeza tan profunda tienen fecha de caducidad. ¿Sabes qué es lo único que va a quedar en tu corazón? Amor. Amor a raudales".
"Al final de tu vida solo tres cosas importan: lo mucho que amaste, lo bondadoso que fuiste y la facilidad con que dejaste ir lo que no era para ti", Buda