Editie ingrijita si texte introductive de Andrei Ionescu Traduceri de Irina Dogaru, Tudora Sandru-Mehedinti si Andrei Ionescu \" Texte captive este un volum care dovedeste din plin disciplina si capacitatea creatoare a lui Borges. De remarcat calitatea extraordinara a articolelor sale.\" (Maraa Luisa Escalante) \"Borges este cel mai important scriitor de limba spaniola de la Cervantes incoace.\" (Mario Vargas Llosa) \"Fara Borges, literatura hispano-americana moderna pur si simplu nu ar exista.\" (Carlos Fuentes) \"Economia criticii, imaginile inedite, gandirea curajoasa a lui Borges sunt de admirat.\" (John Updike) \"Daca il citesti pe Borges frecvent si cu atentie, devii borgesian‌\" (Harold Bloom) \"Pentru Borges, cartea este in principiu lumea, iar lumea e cartea. Lumea si cartea trimit in mod etern si infinit la imaginile lor reflectate reciproc. Aceasta putere nelimitata de reflectare, aceasta multiplicare scanteietoare si nesfarsita " un labirint de lumina care nu e, totusi, neantul ", este tot ce avem si poate fi gasita in adancul dorintei noastre de a intelege lumea.\" (Maurice Blanchot)
Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo was an Argentine short-story writer, essayist, poet and translator regarded as a key figure in Spanish-language and international literature. His best-known works, Ficciones (transl. Fictions) and El Aleph (transl. The Aleph), published in the 1940s, are collections of short stories exploring motifs such as dreams, labyrinths, chance, infinity, archives, mirrors, fictional writers and mythology. Borges's works have contributed to philosophical literature and the fantasy genre, and have had a major influence on the magic realist movement in 20th century Latin American literature. Born in Buenos Aires, Borges later moved with his family to Switzerland in 1914, where he studied at the Collège de Genève. The family travelled widely in Europe, including Spain. On his return to Argentina in 1921, Borges began publishing his poems and essays in surrealist literary journals. He also worked as a librarian and public lecturer. In 1955, he was appointed director of the National Public Library and professor of English Literature at the University of Buenos Aires. He became completely blind by the age of 55. Scholars have suggested that his progressive blindness helped him to create innovative literary symbols through imagination. By the 1960s, his work was translated and published widely in the United States and Europe. Borges himself was fluent in several languages. In 1961, he came to international attention when he received the first Formentor Prize, which he shared with Samuel Beckett. In 1971, he won the Jerusalem Prize. His international reputation was consolidated in the 1960s, aided by the growing number of English translations, the Latin American Boom, and by the success of Gabriel García Márquez's One Hundred Years of Solitude. He dedicated his final work, The Conspirators, to the city of Geneva, Switzerland. Writer and essayist J.M. Coetzee said of him: "He, more than anyone, renovated the language of fiction and thus opened the way to a remarkable generation of Spanish-American novelists."
Într-un eseu foarte ciudat, J. M. Coetzee se mira de faptul că Borges a fost privit ca un înnoitor al prozei secolului XX (sau trecea drept unul), deși lecturile lui se opriseră prin anii 20 ai veacului trecut. Literatura contemporană nu-l mai interesa. Prefera să recitească cîțiva prozatori englezi de la sfîrșitul secolului al XIX-lea: Stevenson, Chesterton, Kipling, Wells...
Afirmația lui Coetzee mi se pare o glumă. Pînă cînd a orbit (dar și după), Borges a fost unul dintre cei mai avizi cititori. A urmărit cu atenție noile apariții literare și a scris despre ele în revista El Hogar (din 16 octombrie 1936 și pînă în 7 iulie 1939). Un amănunt interesant: El Hogar era o publicație din Buenos Aires, dedicată gospodinelor (cf. Mario Vargas Llosa, Jumătate de secol cu Borges, Humanitas, 2022, p.123).
Avem, așadar, aproape 300 de pagini de comentarii, recenzii și impresii de lectură (ultima parte a acestui volum). Borges publica de două ori pe lună cel puțin 3 texte: un eseu, o biografie și una sau mai multe recenzii. Citea în spaniolă, engleză, franceză și germană. Sigur, avea preferințe. Nu-i scăpau istoriile filosofiei, dicționarele și cărțile bizare din acest domeniu. Îl interesa în primul rînd problema timpului, dar și paradoxele lui Zenon. Recenzează o carte despre biblioteca lui Pico della Mirandola și reține numărul cărților aflate în posesia eruditului italian: 1190 (în latină, greacă și ebraică).
Avea simpatii și antipatii ferme și nu ezita să-și exprime opiniile negative cu privire la un autor sau altul. În cărțile lui Aldous Huxley observa lipsa de invenție narativă: „povestirile și poemele [lui Huxley] arată incurabila sărăcie a capacității sale de invenție” (p.410).
Evoluția prozei lui James Joyce (după publicarea lui Ulysses) l-a dezamăgit. Despre Work in Progress spune că este „o urzeală de lîncede calambururi într-o engleză împestrițată de germană, italiană și latină” (p.374). Ceea ce nu e foarte departe de adevăr. Tot despre Joyce, o notă negativă la pp.609-610.
P. S. Afirmația lui Coetzee: „Borges remained a lifelong Anglophile. Curiously for a writer with an avant-garde reputation, his own reading seemed to stop around 1920. His taste in English-language fiction was for Stevenson, Chesterton, Kipling, Wells” (Stranger Shores, 2001, p.142).
Esta es una recopilación donde no vamos a encontrar ni cuentos, ni poemas de Borges ya que Textos Cautivos lo que recoge son los artículos con los que Borges colaboraba semanalmente en la revista porteña El Hogar entre 1936 y 1939 cuando apenas si había escrito un primer libro de prosa y uno de poemas, y se compone básicamente de algunas notas biográficas sobre autores admirados por él, algunos ensayos, y principalmente reseñas, lo que abundan en este libro son opiniones de Borges tanto sobre autores como de libros, en su gran mayoría editados en aquellos años.
Este es un libro donde se puede notar en primer plano el insaciable apetito lector de Borges al mismo tiempo que disfrutar de su prosa limpia y delicada donde nunca parece faltar ni sobrar nada y donde no falta tampoco su agudeza, ingenio e ironía a la hora de criticar los libros leídos. Borges analiza la actualidad literaria y autores contemporáneos como Olaf Stapledon, Mann, Joyce ó Virginia Woolf entre otros; reflexiona sobre géneros literarios como el policial con muchas referencias a Poe, Ellery Queen, Chesterton o George Simenon, toca la filosofía con Schopenhauer y hay muchos comentarios sobre autores como Faulkner, Kipling, Huxley, Wells, Döblin y tantos otros. Es interesante también su mirada sobre la actualidad de aquel entonces al analizar textos alemanes donde comenzaba a notar con gran pesar un gran crecimiento del antisemitismo y el nacionalsocialismo. Es un libro que he disfrutado muchísimo porque es extraordinario lo que se puede aprender a través de la mirada critica de alguien como Borges; ademas, conocí autores que han quedado un poco olvidados en el tiempo y me llevo mas allá del goce que siempre significa leer a Borges un listado enorme de libros para leer. Pensé en darle 4 estrellas porque no deja de ser mayormente un libro de reseñas, pero me parece un libro tan interesante que no puedo evitar ir con 5. Muy recomendable.
"Que otros se jacten de las paginas que han escrito, a mi me enorgullecen las que he leído."
Cada semana entre el 16 de octubre de 1936 y el 7 de julio de 1939, JLB escribió sagaces biografías y breves críticas literarias en la revista argentina El Hogar. El presente volumen es el compendio de esos tres años de anotación. Destacan las novelas policiacas, la crítica del antisemitismo, lecturas de Aldous Huxley, de H.G. Wells y de multitudinarios autores americanos, ingleses, alemanes y franceses hoy tal vez infelizmente olvidados. El que los leyó y comentó sigue siendo inolvidable.
Es muy curioso leer las reseñas, las pequeñas biografías y los ensayos que Borges escribió para "El Hogar". Lo digo porque uno como lector se inmiscuye en lo que lee otra persona (como hago acá, en Goodreads), "espía" y toma nota. Este libro me hizo sentir que hacía algo parecido con nada más ni nada menos que las lecturas de Borges. Él no habla mucho del texto que está reseñando, si no que suele comparar con lo que ya tiene leído (algo que a mí no me gusta demasiado en las reseñas porque se pierde el eje, pero a Borges se lo dejo pasar) desde ese escalón del erudito que a veces suele dar comezón. Sin embargo, sus opiniones son lo suficientemente convincentes, directas o devastadoras como para saber si uno mismo quiere leer el libro en cuestión o no. La variedad de autores que trata es buena, a pesar de que algunos tienen más de una reseña y hay una evidente escasez de escritoras (aunque eso ya es otra historia). Me resultó interesante como experiencia de lectura y, por supuesto, saqué una larga lista de libros que desconocía.
“Textos cautivos” corresponde a una gran cantidad de reseñas literarias, biografías breves y ensayos con los que Jorge Luis Borges contribuyó a una humilde publicación presuntamente literaria llamada “El hogar” entre 1936 y 1939. Cabe destacar la enorme cantidad de biografías de autores completamente desconocidos para mí y de reseñas de libros completamente desaparecidos o muy difíciles de encontrar hoy en día. Solamente identifico libros de Kafka, Joyce, Valery, Faulkner, H. G. Wells, Hemingway, Maugham y Coleridge. Los demás me son completamente desconocidos aunque me gustaría conseguir algunos de ellos porque me parecieron interesantes. Como habitualmente sucede con Borges, hay una gran afinidad por la literatura y autores de Inglaterra y cierto desdén por la literatura (con excepción de Flaubert). De todas maneras, yo no sabía de la existencia de estos “Textos cautivos” y para mí siempre es regocijante encontrar literatura desconocida del Maestro a quien tanto quiero, Jorge Luis Borges.
Aunque las reseñas literarias no son consideradas un género literario por mérito propio, la lectura de la obra del Borges ensayista nos recuerda que pueden alcanzar alturas literarias por derecho propio (aunque, por supuesto, cabe cuestionarse si estaríamos releyendo estos textos si no hubiera sido escritos por un escritor reconocido). Los textos incluidos en Textos cautivos fueron publicados semanalmente en la revista del hogar y aquí se encuentran divididos en cuatro secciones: "Ensayos", "Biografías sintéticas", "Reseñas" y "De la vida literaria". "Ensayos" es la sección con temática más variada y menos sincrónica del libro , aunque comparten la puntualidad de las biografías y reseñas de las siguientes secciones. Junto a visiones de conjunto sobre Kipling, Unamuno y otros escritores, Borges escribe sobre las "nuevas" generaciones literarias y la germanofilia de ciertos sectores argentinos de la época. Dado que estos textos fueron escritos en la segunda mitad de la década de 1930, Borges aprovecha varias de sus reseñas para reseñar con filosa ironía varios libros de corte nazi, fascista o antisemita. Las tres siguientes secciones del libro tienen un corte más específicamente literario, pero eso no evita que su lectura de conjunto nos permita atisbar algunas de las obsesiones del Borges lector. Para quienes desconozcan a Don Isidro Parodi o que tenga una imagen de Borges como un autor ajeno a la literatura popular, quizás les sorprenda percatarse de la gran cantidad de novelas y antologías policíacas (y de ciencia ficción) que el autor argentino reseñó a la par de libros de narradores "serios" (como Faulkner, Steinbeck, Hemingway y Valéry), historiadores y filósofos, junto con nuevas versiones/traducciones de clásicos de la literatura universal. Algunos nombres recurrentes incluyen lo mismo a autores cuya popularidad ha resistido el paso del tiempo (los antes mencionados, además de G.K. Chesterton, H.G. Wells, T.S. Eliott y otros) y autores con los que valdría la pena reencontrarse (Olaf Stapledon es el más repetido). Una reseña curiosa es la opinión demoledora de Borges sobre la publicación de Finnegan's Wake de James Joyce, que ya en ese entonces era un intocable consentido de la crítica académica: "una concatenación de retruécanos cometidos en un inglés onírico y que es difícil no calificar de frustrados e incompetentes". Esa frase es un excelente ejemplo de los alcances literarios y la honestidad intelectual del Borges reseñista (junto con una buena dosis de sentido del humor).
Menino vanto altri delle pagine che hanno scritte, / il mio orgoglio sta in quelle che ho lette Posto che J.L.B. avrebbe potuto tranquillamente vantarsi dei propri scritti, da questa raccolta di Testi prigionieri, micro-recensioni, biografie condensate e lampi di novità editoriali pubblicate negli anni '30, si percepisce l'immenso amore dell'Autore per la letteratura. Amore non di critico, ma di lettore edonista, caratteristica che gli venne rimproverata e di cui andava gioiosamente fiero, esortando anche i suoi allievi alla Facoltà di Lettere di Buenos Aires a leggere solo quanto trovavano piacevole, abbandonando senza timore o rimpianto quello che trovavano noioso.
Bastano poche righe, a Borges, per instillare curiosità su un'opera o uno scrittore: righe spesso più interessanti di quello che presentavano - ne sanno qualcosa i lettori della babelica collana nata dalla collaborazione tra l'argentino e Franco Maria Ricci! Poche parole che non vogliono essere recensione di critico, ma che spesso colgono il particolare fondamentale dell'opera o dell'autore in questione (si veda in tal senso quanto scrive Tommaso Scarano in calce al volume).
Un esempio? Parlando di Henri Barbusse e del suo Il fuoco, composto quando si trovava in ospedale per ferite riportate durante la Prima Guerra Mondiale, Borges scrive: Barbusse, diversamente da Erich Remarque, non nutrì il meditato proposito di condannare la guerra. E' una delle ragioni della enorme superiorità del "Fuoco" sul celeberrimo "Niente di nuovo sul fronte occidentale". Un'altra ragione è la maggior abilità letteraria di Henri Barbusse. Avendo appena letto, e apprezzato parecchio, l'opera di Remarque, non posso non essere invogliato a cercare il per me sconosciuto Barbusse (vincitore con il libro citato del premio Goncourt). Anzi, mettiamolo nella lista della spesa, insieme a Jules Romains. Ma Barbusse deve alla guerra del 1914 l'immortalità e la morte. Nelle trincee del 1914 contrasse la tubercolosi che lo uccise vent'anni dopo, in un premuroso ospedale di Mosca; dalle trincee trasse il suo libro glorioso di fango e di sangue. [niente da fare, Borges lo adoro anche in questi piccoli esempi di elegante stringatezza]
E ci sono, tra le centinaia di recensioni-biografie-notizie, pagine dedicate alla macchina per pensare di Raimondo Lullo e all'idioma analitico di Wilkins (poi inquisito da Borges stesso), riflessioni sui romanzi polizieschi, elenchi dei sei diversi autori riassunti in H.G. Wells (il narratore fantastico; l'utopico moralista; il romanziere psicologico; l'umorista inglese; l'improvvisatore di enciclopedie; il giornalista), rimandi a romanzi noti ai babelici (Il sogno della camera rossa, per esempio), lodi per Alfred Doblin e William Faulkner, il Chesterbelloc di Shaw e molto altro. Pure Karel Čapek. [non l'avevo scritto, rimedio: questi testi provengono dalle colonne di una rivista femminile, El Hogar, Il focolare. Difficile pensare che qualcosa di simile possa avvenire oggi]
Más allá de los textos mismos, que son siempre brillantes porque es el trazo de la mano de un distinto, me hizo pensar en la relación de la cultura alta y baja en los escritores, y en lo que hoy se llama "consumo irónico": chiques de Villa Crespo que miran Intrusos porque es cool con un fondo de desprecio por una clase a la cual no pertenecen. Borges publica acá, en cambio, reseñas, biografías sintéticas y reflexiones sobre la gran literatura en una revista dirigida, como Intrusos, a las amas de casa.
Es fama que Ricardo Piglia dictaminó que lo mejor de la obra de Borges se encuentra entre los años '30 y la aparición de su imposibilidad de escribir, en virtud de su incesante y paciente ceguera –verbigracia: a mediados de los '50.
Ese parecer condena a un segundo plano lo mejor de la obra poética de Borges (surgida a pesar de –o, quizá, gracias a– su ceguera) y a toda su obra oral, que cada año es nutrida por un puñado de libros de algún autor menor –y a veces también político, y a veces también periodista– que nos deleita con las conversaciones de Borges.
Arriego una enmienda a la sentencia de Piglia: lo mejor de la prosa de Borges se encuentra en alguna página escrita en algún año de aquellas décadas.
Un libro di cui vorrei che non finisse mai. Davvero, la sensazione che ho avuto leggendo queste pagine è quella di qualcosa di molto più profondo e sfaccettato di quanto appare. Mi ha dato molto da riflettere.
In fondo sono testi di breve critica letteraria o biografie di autori apparsi quindicinalmente su una rivista argentina: quanto profondi potranno mai essere?
Li ha scritti Borges, e questo dovrebbe bastare. Li ha scritti tra il 16 Ottobre 1936 ed il 7 Luglio 1939, con un ultimo breve pezzo del 13 Dicembre 1940.
Una delle cose che mi colpisce è il numero di autori ed opere che oggi consideriamo dei classici o dei capisaldi della letteratura. Joyce stava scrivendo il Finnegan’s Wake che JLB stronca nella recensione del 16 Giugno 1939; H.G. Wells era vivo ed attivo come scrittore e così A.C. Doyle e Olaf Stapledon; S.S. Van Dine ed Ellery Queen e Simenon producevano testi polizieschi; Benedetto Croce che, insieme a Pirandello, vengono citati come unici autori italiani di rilievo anche. Hemingway era ancora attivo, Lord Dunsany anche e Faulkner e Liddle Hart, storico delle due guerre mondiali e dell’arte militare in genere. Yeats stava scrivendo, e così Steinbeck e Maugham e sir James Frazer e Aldous Huxley.
Una ricchezza letteraria per me difficile da pensare oggi, ma ammetto che io leggo gli scritti di JLB quasi 90 anni dopo e chissà, forse tra 90 anni autori che io sto giudicando come non degni di memoria imperitura verranno invece ricordati. Purtroppo alcuni tratti della seconda metà di quei lontani anni ’30 li vedo rispecchiati anche troppo in questa prima metà dei ’20 del nostro secolo.
Un'altra cosa che mi colpisce è quanto Borges fosse conscio del mondo. Certamente l’aver vissuto da giovane in Argentina e poi scolarizzandosi in Svizzera e Spagna per seguire la famiglia in cerca di una cura per la malattia del padre, la stessa cecità che colpirà il figlio, lo ha aiutato. Nel 1936 la Spagna è in guerra civile, l’Italia ha conquistato l’Etiopia, la Germania nazista sta già perseguitando gli Ebrei, gli zingari e tutti coloro che considera inferiori o deviati. Sta già minacciando la guerra in Europa, e tra saggi e biografie che JLB sciorina è tutto già chiaro, purtroppo. Lui che leggeva in molte lingue, spagnolo e francese, inglese e tedesco, italiano e portoghese, aveva accesso a una serie di testi in lingua originale che ad altri mancavano e grazie a ciò comprendeva il mondo molto meglio della maggior parte dei suoi contemporanei. Anche se l’ultimo pezzo precede lo scoppio ufficiale della WWII, tra le righe di varie recensioni io percepisco che lui sapeva ciò che sarebbe accaduto.
Infine l’ultimo saggio, intitolato Germanofilia, del 13 Dicembre 1940, quando la battaglia d’Inghilterra è in corso. Qui vedo molti paralleli con gli accadimenti di questi nostri anni. Riporterò il breve finale come tradotto da Scarano: “Lo Hitleriano, sempre, è un astioso, un adoratore segreto, e talvolta pubblico, della energia criminale e della crudeltà. È, per povertà di immaginazione, un uomo convinto che il futuro non possa essere diverso dal presente, e che la Germania, finora vittoriosa, non possa cominciare a perdere. È l’uomo furbo che vuole stare dalla parte di chi vince. Non è impossibile che Adolf Hitler abbia qualche giustificazione; so che i germanofili non ne hanno.”
Come a dire che chi segue un pazzo od uno scemo è più pazzo e più scemo. Quanti putiniani oggi, quanti poveri d’immaginazione e di pensiero critico.
I read this book with the aim of comparing the writers` opinions on life with their own experiences therefore getting to know what influenced them to think one way or another; apart from reaching this aim, Borges created something like a little Wikipedia in one paragraph, then some blending (his or other writers` opinion on the matter, few unknown facts, translations, the period of time that was a chronological instrument of creativity, sarcastic humour). I agree with his points of view for the most part but this is probably because I haven`t read many of the books that are implied. What I didn`t like was that at times it seemed to me that he was losing his train of thought, skipping from one to another of what he thinks is a great analogy (I didn`t see the common ground), then acting like nothing happened with a conclusion where all I wanted was a plain reading. 'At times' means that after reading fast, there is like a stone on which you tumble aka I can hear the lines in my head smoothly and I am not prepared to think thouroughly the lines to come, probably that`s why sometimes I couldn`t understand his skippings. Probably. All in all, from this I 'extracted' some books ( taking into consideration that I am not used to reading classics or poetry there are few of them left and the fact that some of them are unknown and I am afraid I won`t be able to find them) that I want to read because of his short, semi-impartial, always praised with the same bouquet of expressions reviews: • The Angel of the West Window by Gustav Meyrink • The Voyage Out by Virginia Woolf • The Waves by Virginia Woolf • The Egyptian Cross Mystery by Ellery Queen • Man and Superman by George Bernard Shaw • The Ugly Duchess by Lion Feuchtwanger • The Shape of Things to Come by H.G. Wells • Spoon River Anthology by Edgar Lee Masters • The Anatomy of Melancholy by Robert Burton • Studs Lonigan by James T. Farrell • Monsieur Teste by Paul Valéry • Absalom, Absalom! by William Faulkner • Tragic Sense of Life by Miguel de Unamuno • The Croquet Player by H.G. Wells • The Sleepwalkers by Hermann Broch • Lady into Fox by David Garnett • Hell by Henri Barbusse • The Man Who Found Himself by Henri Duvernois • The Forty Days of Musa Dagh by Franz Werfel • The Gods of Pegana by Lord Dunsany • Time and the Gods by Lord Dunsany • A Dreamer's Tales by Lord Dunsany • The Paradoxes of Mr. Pond by G.K. Chesterton • Where Angels Fear to Tread by E.M. Forster • The Longest Journey by E.M. Forster • A Room with a View by E.M. Forster • A Passage to India by E.M. Forster • The Celestial Omnibus and other Stories by E.M. Forster • The Bishop Murder Case by S.S. Van Dine • The Dragon Murder Case by S.S. Van Dine • The Hollow Men by T.S. Eliot • Murder in the Cathedral by T.S. Eliot • The Big Bow Mystery by Israel Zangwill • The Mystery of the Yellow Room by Gaston Leroux • The Chinese Orange Mystery by Ellery Queen • The Haunted Omnibus by Alexander Laing • Jean Christophe by Romain Rolland • Last and First Men by Olaf Stapledon • Star Maker by Olaf Stapledon • The Enormous Room by E.E. Cummings • The Moonstone by Wilkie Collins • Berlin Alexanderplatz by Alfred Döblin • Men Like Gods by H.G. Wells • Odd John by Olaf Stapledon • Hamlet, Revenge! by Michael Innes • Vile Bodies by Evelyn Waugh • Decline and Fall by Evelyn Waugh • Red Cavalry and Other Stories by Isaac Babel • Ends and Means by Aldous Huxley • A Modern Utopia by H.G. Wells • It Walks by Night by John Dickson Carr • Excellent Intentions by Richard Hull • Walpurgisnacht by Gustav Meyrink • The Summing Up by W. Somerset Maugham • Sentimental Education by Gustave Flaubert • Death of a Hero by Richard Aldington • The Way of All Flesh by Samuel Butler • To Have and Have Not by Ernest Hemingway • Confessions of a Thug by Philip Meadows Taylor • The Beast Must Die by Nicholas Blake • The Postman Always Rings Twice by James M. Cain • The Hill of Dreams by Arthur Machen • The Three Impostors by Arthur Machen • The House of Souls by Arthur Machen • The Dream of the Red Chamber by Cao Xueqin • The Tale of Genji by Murasaki Shikibu • Makropoulos Secret by Karel Čapek • Krakatit by Karel Čapek • The Absolute at Large by Karel Čapek • The White Disease by Karel Čapek • The Wild Palms by William Faulkner
Hay libros que hay que leer por obligación, por su papel en la literatura, su significación especial, y otros por la oportunidad que les de la actualidad. Este libro fue en su momento uno de los que pertenecen a la segunda categoría: era la ampliación del canon borgiano, el descubrimiento de otros textos escritos por el autor argentino que ampliaban el corpus que ya teníamos de su obra, tan selecta. Ahora se lee simplemente por placer. Lo que tenemos es un Borges que colabora en una revista doméstica, como aquí fue Telva, por ejemplo, y que lo hace seleccionando lecturas, abriendo el rango de lo marcado como imprescindible por otros ensayos, a veces corroborando esos autores, y otras hablando de autores impensados. Pero es un Borges maduro (1936-1939) que nos habla ya tras haber establecido su sentido de la literatura, su escritura escueta, precisa y a veces elegantemente sardónica y siempre estimulante. No muchos caerán en libros como este, pero merece la pena, sobre todos para aquellos que hayan leído los ensayos de Borges y se queden con ganas de más. Por cierto, como los textos proceden de los ejemplares que Emir Rodríguez Monegal tenía de la revista El hogar, no están todas las críticas. Nos quedamos con ganas de leer la opinión de Borges sobre el Genjyi Monogatari, en versión de Walley.
Si bien es solo una compilación de reseñas del 36 al 39, se hace entretenido leer a un Borges "joven" criticando novelas menores y clasicos, tirando palos sabrosos y, a veces, muy chistosos. Es notable la crítica a "Excellent intentions" de Richard Hull.
Qué lindo librito lindo. Me gusta reírme con frases como: Desdeñando esas áridas abstracciones, mi interlocutor inicia o esboza el panegírico de Hitler. También ha de ser el texto de ensayos de Cocolucho donde se mencionan más escritoras.
Entre 1936 y 1939 Borges firmó la sección de literatura extranjera de El Hogar, revista que solía incluir notas de moda, cocina y economía doméstica dirigidas a la “señora de la casa”, algo así como una Utilísima de la época. Borges escribía reseñas de libros y biografías sintéticas que venían acompañadas de extraños retratos y rodeadas por publicidades de crema Hinds y Ovomaltina.
Cabe preguntarse qué interés podría haber tenido el público de El Hogar en el peculiar surtido de clásicos, filósofos, compiladores de cuentos policiales y precursores de la ciencia ficción que Borges les proponía cada semana; qué ama de casa querría pasar de las instrucciones de bordado a Las Palmeras Salvajes de Faulkner o la Introducción a la Poética de Valéry. Más interesante (y menos incómoda) es otra pregunta: ¿Qué hacía Borges publicando en esa revista?
Este es un libro sin laberinto, es decir, posee los laberintos de otros libros, los enredos de otros autores y las glorias de algunas ficciones. En todo caso la forma en que Borges reseña de manera ligera aquellos textos tan profundos y nos habla de esos libros ya tan lejanos en el tiempo, nos hace preguntarnos si las reseñas de ahora estarán bien escritas...
El libro es una recopilación de ensayos, biografías sintéticas, reseñas y comentarios de la vida literaria escritos entre 1936 y 1939 para la revista El Hogar.
En ese tiempo, Borges era el autor de Historia universal de la infamia (1935), una obra parecida a las Vidas imaginarias de Marcel Schwob en todo, menos el encanto, y de los poemarios Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929).
En cuanto a calidad literaria, Textos cautivos nos presenta a un Borges luchando por pasar de la medianía de su juventud a la excelencia de la madurez. El Borges que apreciamos mayormente, surge en 1945, con el libro Ficciones.
Aquí vemos a un Borges implacable, arrogante y ácido con los escritores que no son de su gusto, usufructuando la autoridad que le darían sus trabajos posteriores, pero no el talento. Vemos un Borges tramposo, que, para cumplir una fecha de entrega, no vacila en repetir fragmentos de textos anteriores, con apenas cambios, confiado en que los Funes son entes de ficción, olvidando que, como asegura en uno de sus poemas más famosos, dios salva por igual el metal y la escoria.
También vemos que trabaja el estilo, las ideas y las estructuras literarias que le darían fama; que es capaz de tramar ideas interesantes, pero, por alguna razón, elude la profundidad; que las novelas policiales son su lectura favorita, sus autores recurrentes, H. G. Wells, Olaf Stapledon, Hillaire Belloc y Ellery Queen, y su Panteón personal está regido por Faulkner, Shakespeare y, por supuesto, Schopenhauer.
Es un libro para admiradores de Borges, personas dispuestas a maravillarse con pequeños hallazgos que algunos llamarán eruditos y otros, insignificantes. Por ejemplo, en “Cuando la ficción vive en la ficción” (2 de junio de 1939), leemos:
Debo mi primera noción del problema del infinito a una gran lata de bizcochos que dio misterio y vértigo a mi niñez.
Estructuralmente, es una frase que remite a Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, publicado en mayo de 1940, en la revista Sur, y que dice:
Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar.
Un lector entusiasta podría arriesgar varias teorías sobre el estilo de Borges y decir, entre otras cosas:
1. A Borges lo movía, sobre todo, la musicalidad de la frase.
2. Intuía que la musicalidad era una estructura.
3. Una estructura agradable mantiene la eficacia estética, pese a las palabras e ideas que contenga.
Luego, citaría los ejemplos anteriores para mostrar que, entre uno y otro, solo se ha perdido el misterio y el vértigo y la niñez.
El mismo lector entusiasta puede argumentar que, mientras lo común entre los escritores, digamos, estilistas, es la búsqueda de adjetivos sorprendentes, en Borges esa búsqueda se extendía a los verbos. El sello de la casa: fatigar.
Para los lectores menos generosos, este libro es prescindible por dos razones arbitrarias. La primera: son ejercicios literarios de un escritor en ciernes, es como ver al mejor equipo del mundo en el entrenamiento. La segunda, la más importante, la única beneficiaria de la adquisición del libro es la señora Kodama, reconocida botinera cultural.
Acabo de ler o livro de Jorge Luis Borges ao qual provavelmente não voltarei - a não ser para consultar um ou outro dos textos que lhe dão corpo. Trata-se de Textos Cautivos, publicação póstuma de contribuições do autor argentino à revista El Hogar entre os anos de 1936 e 1940, com resenhas de livros, biografias de autores e considerações sobre a "vida literária." Assim é que iniciei a leitura curioso com respeito ao repertório compulsado pelo autor nestes anos que antecederam à Segunda Guerra Mundial e que viram o triunfo hitlerista.
Foi interessante conhecer as impressões de Borges sobre livros e autores dos mais diversos, entre obscuros e clássicos. Novidade para mim foi o fervor com que o escritor argentino lia novelas policiais. Em algumas de suas resenhas sobre este gênero e outros, Borges comete a "torpeza" - o adjetivo é dele - de revelar os desenlaces. Quando isto ocorre, porém, é apenas para comprovar sua contra-indicação do livro em questão. No mais das vezes o escritor argentino deixa o prazer da descoberta ao leitor.
Se em alguns textos Borges diz que não devemos deixar de ler um livro apenas porque é traduzido, em outras passagens ele compara traduções, indicando as melhores, ou mesmo ecoa algum autor para dizer que a primeira ação do tradutor deveria ser não traduzir (p. 538). Corteja - e coteja - etimologias e neologismos quando trata de um James Joyce, e diz que o escritor irlandês não foi tão eficiente em seu intento quanto um Lewis Carrol. Ri-se das decisões tomadas pela Real Academia Espanhola acerca da norma culta da língua de Cervantes. Por vezes é condescendente em sua crítica, como quando diz de um livro de Gustaf Janson: "Un fracaso muy perdonable." Em outros casos, porém, Borges é implacável. Posso citar como exemplo sua crítica a Dorothy L. Sayers, em sua opinião uma ótima organizadora de antologias mas autora de "novelas imperdonables" (p. 511). Ele chega mesmo a dizer expressamente que uma coletânea organizada pela autora tinha textos tão ruins que só poderiam ter sido escritos por ela.
Em Textos Cautivos ficamos a par mesmo de livros que Borges não leu - ao menos até a data em que escrevia. Entre estes, para meu espanto, Madame Bovary e Os Irmãos Karamazov. Não são poucas as vezes em que ele se jacta de haver lido todo um livro em um dia ou dois. Não deixa de ser um grande elogio ao autor se em sua resenha Borges escreve algo como "ninguna de sus páginas me aburrió." Às vezes o autor ensaia alguma modéstia afetada ao criticar um livro, e serve como exemplo disto o que ele diz a respeito de um livro de Joyce, que segundo Borges não foi bem compreendido por "agudos autores": "Sospecho que comparten mi perpeljidad esencial y mis vislumbres inservibles, parciales" (p. 535).
Sobre a atividade da crítica literária, aliás, Borges é bem claro a respeito de sua função (que ele está, vale lembrar, a exercer nestas páginas): El tiempo acumula experiencias sobre el artista, como sobre todos los hombres. A fuerza de omisiones y de énfasis, de olvido y de memoria, éste combina algunas de ellas y elabora así la obra de arte. Después la crítica desteje laboriosamente la obra y recupera (o finge recuperar) la desordenada realidad que lo motivó. Repone el caos primordial, es decir (p. 378). No decorrer dos textos e dos anos, vamos identificando as obsessões borgianas (tigres, labirintos, espelhos, o Martín Fierro, Cervantes, Schopenhauer, etc) e, me parece, os momentos em que ele já pensava e talvez gestava alguns textos famosos que publicaria posteriormente. Assim é, por exemplo, que vemos Borges tratar, ainda que en passant, com curiosidade e respeito de John Wilkins (1614-1672) e seu An Essay towards a Real Character and a Philosophical Language em textos de 1939 e que culminaria num de seus mais famosos contos. El idioma analítico de John Wilkins, publicado em 1952 no livro Otras Inquisiciones.
Considerações de Borges sobre a ascensão totalitarista na Alemanha, a Guerra Civil Espanhola, a questão judaica, o materialismo dialético e o comunismo, bem como sobre a própria pessoa de Hitler, podem ser encontradas nas páginas de Textos Cautivos. Ao resenhar o livro Out of the Silent Planet, de C. S. Lewis, por exemplo, Borges escreve: "Extraño ejemplo de la influencia de estos tiempos: el rojo Marte, en la ficción de C. S. Lewis, es un planeta pacifista" (p. 508). Poucas páginas depois, ao falar de Christopher Caudwell, que "murió en Castilla el año pasado [1938] en las filas de la Brigada Internacional", deplora que seu livro "adolece de ciertas limitaciones doctrinales", entre elas "el melancólico influjo del materialismo dialéctico", que vê até mesmo no pecado original "un símbolo burgués" (!) (p. 512). Argutamente, demonstra que Louis Golding 'defende mal uma boa causa': para combater o antissemitismo alemão, Golding incorre no mesmo erro de Hitler: Declara que el racismo es disparatado, pero no hace otra cosa que oponer, con una simetría casi servil, un racismo israelita al racismo nazi. Continuamente pasa de la necesaria defensa al contraataque inútil. Inútil, pues las virtudes de Israel no precisan los desméritos de Alemania. Inútil e imprudente, pues equivale de algún modo a aceptar la tesis enemiga, que postula una diferencia radical entre el hombre judío y el que no lo es (p. 517). E no último texto cautivo, de 13 de dezembro de 1940, único do livro escrito depois de já iniciada a guerra e quando os alemães eram hegemônicos no campo de batalha, Borges tripudia dos germanófilos argentinos, que mais odeiam à Inglaterra do que conhecem minimamente a Alemanha. Deste modo, ao tratar da Alemanha, o germanófilo argentino encontra um jeito de enfiar na conversa "un archipiélago más o menos antártico que descubrieron en 1592 los ingleses y cuyas relaciones con Alemania no he percibido aún" (p. 541), numa alusão às Malvinas. Mas não apenas isso. O germanófilo argentino, segundo Borges, é antissemita, e quer expulsar de seu país "a una comunidad eslavogermánica en la que predominan apellidos de origen alemán (Rosenblatt, Gruenberg, Nierenstein, Lilienthal) y que habla un dialecto alemán: el yiddish o juedisch" (p. 541-542). O germanófilo argentino consegue justificar o expansionismo alemão com a reação revanchista ao Tratado de Versalhes, argumentando que "no hay otra ley que la voluntad del más fuerte", mas é incapaz de enxergar que se Inglaterra e França impuseram tal humilhação à Alemanha em 1919 foi porque eram então os mais fortes. Impossível debater com o germanófilo argentino, para quem as crueldades de Hitler "son encantos y méritos para él" (p. 543). É com tom melancólico, pois, que Borges encerra o texto que encerra o livro: "No es imposible que Adolf Hitler tenga alguna justificación; sé que los germanófilos no la tienen" (p. 543).
Excelente. Disfruté las reseñas de los libros que leí pero también los que no leí y me generaron curiosidad. En un lenguaje sencillo y directo, Borges transmite la esencia de cada obra.