Un libro que nos transporta a una época pasada pero reciente en la que Pilar, de niña, levantaba una mirada tierna e inteligente hacia su madre en un intento de comprender quién era aquella mujer y como se construía el mundo a través de ella. La abuela, su padre, su hermana… Atravesadas por la vida, el dolor, la violencia, el amor y la muerte, la historia de una madre y de una hija se entrelaza en el camino que pueden trazar juntas: la memoria de las cosas más pequeñas.
«Corro hasta su lado de la cama y le digo que estoy asustada. Dormida, levanta las sábanas con su brazo derecho como si fuese un ala y me invita al huequito que se forma entre su cuerpo y el límite del colchón.»
A modo de diario, la historia está narrada en primera persona desde la perspectiva de una niña de 5 años y medio. Conocemos sus pensamientos, sensaciones y reacciones llenos de ternura, inocencia y la pureza de un alma todavía blanca.
La muchacha, Pilar, nos cuenta su vida, desarrollo, crecimiento, experiencias y relaciones familiares e interpersonales, a través de pequeñas narraciones, a veces tan breves que son apenas un diálogo de 4 frases.
La autora, en apenas 170 páginas es capaz de transmitir todas esas sensaciones hasta tal punto que podemos notarlas en nuestra propia piel como si fueramos la protagonista.
El único "pero" que le puedo poner al libro (y evidentemente no es culpa de la autora) son las expresiones, vocabulario y giros característicos de Argentina. Sin embargo, este hecho no evita en absoluto poder acompañar de la mano a Pilar a través de las páginas de su historia.
«Como una guerrera que jura entregar su vida a la patria, repito nuestro mantra: somos hermanas»
En esta estremecedora obra acompañamos a Pilar por su colección de recuerdos de la infancia y la adolescencia, en la que descubrimos que la memoria más primigenia nos devuelve relatos marcados por la dulzura y la alegría. El paso del tiempo, sin embargo, desvela una cotidianidad mucho más cruda en la que la ansiedad se vuele protagonista. La autora, además, nos permite conocer esta historia no solo como una vivencia individual, sino que mantiene presente continuamente a la familia.
Uno de los temas que guían esta obra es claramente la ansiedad (si bien no creo recordar que la autora la mencione explícitamente). Se trata de una ansiedad que no se sabe exactamente cuándo comienza a desarrollarse, pero que, en unas quince o veinte páginas, ha convertido a la protagonista/autora en una chica acaudillada por la desesperación, la fatiga y la inquietud que causa la ansiedad.
Considero esta obra como una lectura preciosa para cualquier persona, pero pienso que es especialmente significativa para quienes combatan (combatamos) con la ansiedad. Cimadevilla consigue describir sensaciones y momentos ligados a la ansiedad de un modo extraordinariamente poético sin restarle un ápice de crudeza. al acabar el libro tuve unas ganas inmensas de abrazar a Pilar y agradecerle que comparta su historia explícitamente y me hubiera permitido sentir comprendido y acompañado. La página 108 se quedará marcada en mí para siempre.
De una belleza e intimidad impresionantes. Una vida en primera persona, en tres momentos bien diferenciados y consecutivos. Niña adolescente y mujer, la narradora recupera y muestra escenas que son como pepitas de oro. Un texto enternecedor que no se guarda, ocasionalmente, las piñas.
Una prosa llena de poesía. De esos libros que empezas a leer y no podes soltar, pero que al terminar dejan um vacío cargado de muchos recuerdos, propios y ajenos. Bellísimo. Gran recomendacion de un librero amigo que se ve que me conoce. Me encantó.